En Bracam Emeralds & Gold creemos que una joya vale mucho más que el metal y la piedra que la componen. Su verdadero valor está en su historia, en las personas que la hacen posible y en el camino que recorre antes de convertirse en una pieza única.
Por eso, nuestro trabajo comienza donde nacen los verdaderos tesoros de Colombia: en las regiones mineras.
RECORRIENDO LAS TIERRAS DE LA ESMERALDA
Durante años hemos visitado las principales zonas esmeralderas de Muzo, Coscuez, Quípama y otras regiones de Boyacá, donde compartimos con mineros, comerciantes y talladores que han dedicado su vida a este oficio.
Estar presentes en el origen nos permite seleccionar cuidadosamente esmeraldas naturales, conocer su historia y garantizar que cada gema conserve la autenticidad y la belleza que han hecho famosas a las esmeraldas colombianas en todo el mundo.
No compramos únicamente una piedra; conocemos el lugar de donde proviene y el trabajo que hay detrás de ella.

«La 14″ quebrada que por años ha dado esmeraldas a la comunidad muzeña»
Desde menores edad hasta personas de la tercera edad, han hecho parte de la historia en esta zona donde se encuentran aun esmeraldas de alta calidad con un verde vivido encendido, codiciado por los mercados internacionales de joyeria.
«Dato clave«: Colombia es reconocida mundialmente por producir algunas de las esmeraldas de mayor calidad. Según la Agencia Nacional de Minería, el valor de una esmeralda tallada puede variar desde USD 200 hasta más de USD 150.000 por quilate, dependiendo de su color, pureza y tamaño

Joyas con origen y significado
Cuando eliges una joya de Bracam Emeralds & Gold, llevas contigo mucho más que una esmeralda o una pieza de oro.
Llevas el resultado del trabajo de mineros, artesanos y especialistas que conocen de cerca el origen de cada material. Llevas una joya creada con respeto por la tradición minera colombiana y por las personas que, día a día, hacen posible que estos tesoros lleguen al mundo.
Porque detrás de cada gema y de cada gramo de oro hay una historia real. Y esa historia merece ser contada.





